En el periodo de dirección del Dr. Tamarit al frente del Departamento de Anatomía Patológica del Hospital La Fe se distinguieron dos epocas: en una primera, hasta la decada de los 90 el personal del servicio intentó progresar tanto científicamente como en experiencia, y todos sus miembros compartían docencia y sus concimientos con las sucesivas promociones de residentes. En una segunda época, a partir de los años 90 el servicio fue dividido, sin consideración con los miembros del departamento, ni con la unidad funcional que conlleva un servicio central en un gran hospital, y con la consecuencia de un deterioro progresivo que culminó con la peor de las situaciones: hasta los residentes decidieron abandonar el Servicio. Si bien la trayectoria del servicio de Anatomía Patológica sufrió una quiebra o inflexión, el Dr. Tamarit ha seguido siempre fiel a si mismo. Como en toda persona encontramos vicios y virtudes pero en un momento como este yo quisiera resaltar tres aspectos positivos de su personalidad:
En primer lugar su asequibilidad y sencillez en el trato, que permitía que le pudieses discutir cualquier caso, e incluso revocarlo. Es una persona que siempre prescindió de secrearia personal. Tecleaba él mismo en una vieja maquina de escribir todos sus comunicados, y cuando queria hablar contigo, se dirigía directamente a tu despacho, y no te llamaba a través de admistrativas, algo que siempre conlleva una sensación de distancia y de ejercicio de autoridad.
En segundo lugar, su curiosidad intelectual, que ha rebasado los límites de la Anatomía Patológica y se ha extendido hasta disciplinas como la bioquímica en la que ha ensayado e incluso patentado métodos de tinción y fijación; tema sobre el que realizó su tesis doctoral. En los últimos tiempos estuvo muy interesado en la Paleopatología, y los procesos de decalcificacion de hueso fósil.
El tercer aspecto, y fundamental para el personal del servicio, ha sido siempre su talalante liberal que ha permitido que cualquiera de nosotros nos desarrollasemos en la medida de nuestra ambicion y capacidades, sin cortapisa alguna, y con un respecto escrupuloso a la propiedad intelectual. Jamás recibimos presión alguna para incoportar su nombre a trabajos o publicaciones en las que no hubiera participado directamente. Todo ello hizo que la estancia en este Departamento fuera muy agradable como lo demuestra la poca movilidad que ha habido en el personal de este servicio.
Por otra parte, esa libertad ha dado lugar a un ejercido de responsabilidad (la responsabilidad exige de la libertad) y pienso que los miembros de este Departamenteo la ejercen no sólo a la hora de la elaboración de los informes, sino en el cumpliminto global su funciones, con un número prácticamente nulo de bajas por enfermedad en relacion con otros servicios.
Por todo ello, y por la "pax romana" que tuvimos con el Dr. Tamarit mientras ejerció en solitario la dirección de este Departamento, el personal de este servicio te quedamos muy agradecidos.